jueves, 21 de abril de 2011

Mi Abuelo

Llegué y le di un beso. Alguna vez antes olía a cigarrillo, ahora tenía el olor a un perfume para su edad. Extrañé su olor a tabaco y pensé en él.
                Su habitación el día que se fue estaba impregnada a Premier. Su aliento, su cuerpo, su ropa y su risa de garganta fumadora.
                Pero ella también fumaba. También se sentaba para descansar del baile con un pucho entre los dedos. Lo compartía, lo dejaba un momento ir de largo de mano en mano mientras hacía tronar su chiclet´s en su paladar.
                Él ya no estaba pero su olor en sus ropas era un recordatorio constante de su ausencia. La beneficencia se encargó de impregnar otras casas y otra gente de su olor.
                Mi abuela aún truena el chiclet´s mientras nos ve bailar.
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