jueves, 28 de abril de 2011

Mi nariz junto a su axila

             Ya no recuerdo su nombre, recuerdo que me gustaba encontrarla saliendo de la ducha y tumbarme con ella en la cama. Me echaba sobre ella con la cara sobre sus pechos y la nariz junto a su axila. Ella me regañaba por la barba crecida y me hacía prometer que me quedaría quieto, dejando que me embriagara todo lo que quisiera con su olor. Luego hacíamos el amor lo que restaba de la tarde y veíamos entrar los últimos rayos del sol muriendo en el piso del cuarto.
                La conocí por casualidad, yo me había hecho de una pequeña fortuna con el último robo bancario que planee, nunca me gustó trabajar lo reconozco, pero tampoco me consideraba un ladrón, así que apenas conseguí lo necesario para viajar lo dejé. Me fui a una pequeña isla de Grecia, el primer día me quedé sentado en la costa mirando lo turquesa del agua, disfrutando de la brisa del mar y del sol mediterráneo.
                No puedo recordar su nombre, pero recuerdo su rostro y su cuerpo como las lecciones del colegio enseñadas a cocachos.  Llegó a mi mesa en un bar y me dijo que le invitara un trago. Yo me reí en su cara, aún así se quedó sentada y conversamos. Se salió con la suya y desde esa noche en adelante permaneció conmigo en el cuarto que alquilaba donde siempre la sorprendía saliendo de la ducha para realizar nuestro ritual.
                La última vez que la vi, sucumbí ante la satisfacción de un gran ejercicio amatorio, dejé deslizar sin pensarlo un te amo en lugar de un qué rico. A la mañana siguiente ella ya no estaba más, ni tampoco las pocas cosas que había logrado adquirir para llenar ese cuarto para que no se viera tan grande a pesar de que era pequeño. Tampoco mi billetera, ni mi pasaje de retorno, me dejó ahí los años que necesité para ahorrar el dinero del boleto de regreso trabajando como pescador, viendo aún morir los rayos del sol en el piso del cuarto.
                Es curioso, pero acá a mi lado mi esposa toma mi mano, es una buena mujer o al menos lo es conmigo y a pesar de que le agradezco con toda mis fuerzas que me haya amado como me ama, a pesar de que me dio hijos, hijos buenos y sanos, a pesar de que me entregó su vida y me dio una familia. A pesar de todo lo bueno que me trajo sigo pensando en aquella mujer que andaba desnuda en mi cuarto lejos de aquí y aunque no recuerdo su nombre, me reconforta aún recordar el olor de sus axilas mientras en este cuarto, recostado en la cama me voy muriendo yo.

jueves, 21 de abril de 2011

Mi Abuelo

Llegué y le di un beso. Alguna vez antes olía a cigarrillo, ahora tenía el olor a un perfume para su edad. Extrañé su olor a tabaco y pensé en él.
                Su habitación el día que se fue estaba impregnada a Premier. Su aliento, su cuerpo, su ropa y su risa de garganta fumadora.
                Pero ella también fumaba. También se sentaba para descansar del baile con un pucho entre los dedos. Lo compartía, lo dejaba un momento ir de largo de mano en mano mientras hacía tronar su chiclet´s en su paladar.
                Él ya no estaba pero su olor en sus ropas era un recordatorio constante de su ausencia. La beneficencia se encargó de impregnar otras casas y otra gente de su olor.
                Mi abuela aún truena el chiclet´s mientras nos ve bailar.

sábado, 2 de abril de 2011

Publicación en Revista Delirium Tremens

Hola chicas y chicos especiales, seguidores del blog y amantes de la literatura en general
solo para comunicarles la aparición de uno de mis cuentos en la Revista Delirium Tremens, la cual ya se encuentra en formato pdf en la web en el siguiente link:
http://revistadeliriumtremens.blogspot.com


A ver si se dan una vuelta por el blog de la revista y chekean aparte de difundir desde luego, la presentación de la revista será este mes, ya les avisaré para que puedan adquirir sus ejemplares.

Nuevamente gracias por el apoyo brindado todo este tiempo (el blog ya tiene 3 años yeeeee) y hay más por venir así que estén atentos
Saludos!

Niña Veneno (alias Melissa Torres)