sábado, 23 de enero de 2010

Nada


Pareciera que ya no hay nada qué decir, pero viene el monstruo y sale de mí diciendo palabras perversas que no logro recordar, o que prefiero enterrar. Pareciera que ya no queda más de ninguna de ellas en mi y sin embargo, siguen regresando, cual fantasmas, cual muertos vivientes en busca de mi corazón sangrante, herido, cocido, remachado, roto. Persiguen el olor a sangre en mi parte más tierna. Ya no hay nada en realidad.

NADA

Sé que si cierro lo ojos y me lo creo, así será, sé que la verdad quiero que haya algo, porque la idea de la nada, me asusta, pero lleno los espacios con traslucidas imágenes de féminas de una noche, de luna, de sol, de verano, de invierno, con mujeres que me miran de reojo, cuando creen que no miro, ellas que por alguna razón siempre ganan.
Entonces la nada no parece tan angustiante, tan barata, facilista, se convierte en la mejor opción.
Nada parece mejor que algo, alguien, yo y yo parece ser la formula matemática de la revelación de la vida plena,

YO + YO = YO-YO

Me bamboleo cual bote en la inmensidad de un mar furioso, violento y por ratos precioso, delicioso cuando sale el sol, sin embargo sobresale la furia

¡¡¡Vete a la mierda perra!!!!
Igual mañana no recuerdo, igual mañana me disculpo, igual ahora se cierran mis ojos y después

NADA
Publicar un comentario