sábado, 23 de enero de 2010

Nada


Pareciera que ya no hay nada qué decir, pero viene el monstruo y sale de mí diciendo palabras perversas que no logro recordar, o que prefiero enterrar. Pareciera que ya no queda más de ninguna de ellas en mi y sin embargo, siguen regresando, cual fantasmas, cual muertos vivientes en busca de mi corazón sangrante, herido, cocido, remachado, roto. Persiguen el olor a sangre en mi parte más tierna. Ya no hay nada en realidad.

NADA

Sé que si cierro lo ojos y me lo creo, así será, sé que la verdad quiero que haya algo, porque la idea de la nada, me asusta, pero lleno los espacios con traslucidas imágenes de féminas de una noche, de luna, de sol, de verano, de invierno, con mujeres que me miran de reojo, cuando creen que no miro, ellas que por alguna razón siempre ganan.
Entonces la nada no parece tan angustiante, tan barata, facilista, se convierte en la mejor opción.
Nada parece mejor que algo, alguien, yo y yo parece ser la formula matemática de la revelación de la vida plena,

YO + YO = YO-YO

Me bamboleo cual bote en la inmensidad de un mar furioso, violento y por ratos precioso, delicioso cuando sale el sol, sin embargo sobresale la furia

¡¡¡Vete a la mierda perra!!!!
Igual mañana no recuerdo, igual mañana me disculpo, igual ahora se cierran mis ojos y después

NADA

Hace Tiempo


Allí estaba yo, sentada, algo desorientada, pensando que quizás, no le importaba qué pensaba. Fumaba el único cigarrillo que siempre guardo, con los audiófonos pegados a los oídos, desconectándome de todo el ruido, escuchando un baladita, y ella venía e iba, venía e iba, perdida, sin verme, sin notarme. Sonreía siempre, pensaba, recordaba, hacía en mi cabeza lo que no hacía con mi cuerpo y sonreía, y el micro en mi boca y yo cantando, y los colores cayendo sobre mi, mientras yo daba vueltas, vueltas, vueltas, ensimismada, sintiendo que no importaba si me veía o no, si me esperaba o no, y ella sonreía del otro lado de la mesa, mirándome y no mirándome.
Cuántos errores se pueden cometer cuando tu mente es más rápida que el sentimiento
Y los colores y la música y ella sentada gozando y yo sin poder dejar de sentir ternuraestática
Y luego la vía expresa, expresándose a través de mí:
La amistad es lo único que no se mosquea
No tiene potasio
Y las moscas joden, engañan, mueren
Yo quiero seguir viva siempre, para ellos
Para mí.

En la mesa había abrigos
Tuve que ir a recoger lo que perdí, ella me mandó dos veces, mi responsabilidad con el objeto estaba hecha
Y así fui, sin miedo a encontrar lo que me esperaba, la máscara
Y la recogí, pasando piola entre los asistentes y volví con convicción a la avenida donde ella esperaba sin esperar, donde le dije: la encontré
Todos esperaban, todos estaban

Y la merced, la merced en línea, para congraciarme con lo santo, porque al final de cuentas, “soy un hombre solitario” y ustedes son los únicos que han estado allí siempre
Entonces pienso en lo malo, en el diablo, en lo oscuro y debo amarlo
Debo amarlo porque a pesar de tirarme un peso encima
A pesar de quitarme el aire
Lo he aprendido a querer y aunque él es el mal, yo no soy el bien.

Y lo que vendrá y las fotos, la experiencia, el amarlas, el quererlas
El haberla adoptado y que me reciba todas las noches para oler mi aliento, sentir mi tacto

Su sonrisa pequeñita me coqueteaba desde el otro lado de la mesa, yo la ignoraba y ella reía, entonces prendía un pucho y hablaba con otro, bailaba con otro, y sabía que la quería mía, solo de mi, aunque sea en el momento en que la deseaba, en que el mar tocaba mis pies y helaba mi sangre y ella entibiaba mi mente, mi alma.

Entonces ella canta y baila y yo grito, solo grito y ella se quita la máscara y se muestra y la veo y se oculta a pedido, y yo odio al pelmazo que se lo pidió
Aquél policía disfrazado de cantinero, aquella negra de curvas grandes, esas jarras del mal, de licor, de licor de caña y ella sonriendo, sonriendo
Como siempre la imagino, como siempre debe ser.