viernes, 21 de agosto de 2009

Juegos de Amor


— ¿Y en qué piensas cuando te masturbas? —preguntó echada en mi pecho.

—Ya no me masturbo —dije exhalando el humo.

—Mentiroso, dime pues —dijo acurrucándose junto a mí entre las sábanas.

—Ya no lo hago, si estamos tirando, para qué lo voy hacer —le di un beso en la frente.

—Pero, si tuvieras que hacerlo, ¿pensarías en mí? —se colocó sobre mi pecho, mirando mis ojos.

—Jajaja, no sé, hablemos de otra cosa.

—Ya pues, ¡dime! —me dio un golpe en el abdomen.

—No, creo que no.

— ¿De verdad? —se sentó sobre mi, algo triste.

—No sé, quizás, alguna vez, ¿por qué quieres saber eso? — acaricié sus muslos.

—No sé, me dio curiosidad —se echó de nuevo a mi lado.

— ¿Y tú? ¿Pensarías en mí? —giré y la miré a los ojos.

—Sí, yo me tocaría rico pesando en ti —me besó buscando mi sexo entre las sábanas.
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