miércoles, 11 de febrero de 2009

Elusive


Ha sido difícil estar sin ti, de vez en cuando tengo algún recuerdo bonito, tu cuerpo junto a mí enredándose, perdiendo nuestros bordes, nuestro espacio, tu calor, tu aroma. No puedo especificar cuanto tiempo ha pasado ya, pero te puedo hablar de todo lo que pasé. Nunca me quedó claro porqué se terminó, aunque ahora parece ya no tener importancia, antes solía perderme por las tardes pensando en qué error había cometido, me atormentaba el saber que con el tiempo te convertirías en un recuerdo, que el contacto con tu piel, con tus labios, con tu cuerpo llegaría a parecer tan lejano, distante, hasta incluso imaginado. Debo reconocer que me hiciste mucha falta, que no podía concebir mi tiempo sin ti en él, que las horas eran largas cuando no estabas y las tardes eran silenciosas. Comer dejó de ser un pasatiempo divertido y cómodo, la mesa se hizo inmensa. Lo más doloroso era quizás imaginarte con alguien más, solo deseaba poder arrancarte de mi cabeza, de mi corazón, hacerle creer a todo mi ser que fuiste una simple invención. Las lágrimas se me caían en las combis, mirando televisión, escuchando música, me rodeaba de gente en reuniones y de bulla en las fiestas y sentía como todo giraba a mí alrededor y yo estático, con mi chela en la mano y mi pucho pegado a los labios…esperando. Lo peor de todo era que necesitaba compañía y solo conseguía sexo, me hacía bien en ese momento, me quitaba los malos pensamientos, me quitaba el rencor, me quitaba la pena, me quitaba extrañarte, pero hacía solo eso, quitarme. Yo me moría por ti, fuiste esa mujer que me hizo querer, desear y sentí que perdiéndote, me perdía, pero no era verdad. Aún hoy cuando ando ocioso por ahí, de un lado a otro conectando mis pensamientos, caminando grandes tramos por las calles, aún hoy me acuerdo de tu sonrisa, de tu forma de mirarme, de tu mano en mi rostro, de tu cabeza en mi hombro, de la felicidad que proyectabas cuando decías que yo era todo lo que necesitabas…yo te creí. Y por qué no, ahora entiendo que en ese momento para ti fue verdad y lo aprecio, que pena que la verdad todavía no pueda vencer al tiempo y a la rutina. Dejé de frecuentarte, antes aunque sea por un poco de cordialidad salíamos como amigos, terminé dándome cuenta de lo mal que me hacía y reconozco sí, que me desaparecí de la peor manera, pero al menos ahora me siento bien.
Ahora no siento que cometo un acto de infidelidad si dejo que una chica me saque a bailar, me toque el cabello, me lleve a su casa, me invite a salir. Al menos ahora las invito yo, las persigo yo, las enamoro yo. Hoy que te escribo esta especie de confesión, hoy he sentido que te he dejado ir para siempre y pensé que iba a sentir dolor, pena, pero sabes qué, me siento feliz, lo suficiente para salir hoy a tomarme una chela y sentarme junto a ella, ella que tan pacientemente esperó que me curara de ti, que tan amablemente me dijo que no cuando me la quise tirar, ella que al verme llegar al bar me recibió con un beso en los labios y extendió su mano para tomar la mía y que cruzáramos ese mar de extraños sin perdernos el uno del otro, construyendo un lazo inquebrantable con nuestros brazos. Ella que aún hoy no me ha dicho una sola mentira. Olvidarte, dejarte atrás ha sido de las mejores experiencias de mi vida y te agradezco infinitamente que me hayas dado la oportunidad de encontrarla…te agradezco que aunque me fui nunca viniste a buscarme.
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